Irlanda, un verde gigante

De pronto me sentí en la cima del mundo y no precisamente por la altura del lugar, sino porque por mi mente solo pasaba una cosa: tenía que disfrutar al máximo cada segundo en ese lugar, porque no sabía cuándo regresaría o si acaso algún día lo iba a hacer.

Mientras el viento rozaba mis mejillas y jugaba con mis cabellos,  rodeada de mil rocas en forma de columnas, contemplaba lo infinito del océano. Sentía paz, sentía esa tranquilidad que solo te dan ciertos lugares en el mundo e imaginaba la historia de Finn MacCool y Benandonner, los enormes hombres a quienes se les atribuye la creación de “La calzada de los gigantes” (en inglés “The Giant´s Caseway) una maravilla irlandesa considerada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Pero claro, esa es una leyenda porque a los viajeros nos encanta escuchar historias, aunque la realidad es que esas 40 mil columnas de basalto se formaron gracias a la erupción de un volcán hace aproximadamente 60 millones de años.

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La segunda parada, el puente colgante “Carrick-a-Rede” que se encuentra muy cerca de La Calzada de los Gigantes fue igual de impresionante que la primera. Guardo en mi mente los colores de ese lugar.  Las emociones y sensaciones que me provocaron el estar allí, son incomparables. Es recordar y sonreír, es confirmar lo bella que es la naturaleza, es agradecer que tienes ojos para ver las maravillas de la vida. El mar turquesa, el pasto verde fuerte en contraste con las flores amarillas y violetas, el cielo azul y despejado…sin palabras. Estar en medio de la nada a 25 metros separada del mar tan solo por un puente es una de las imágenes que se conservan para toda la vida. Aquel fue un recorrido divertido, emocionante y a la vez lleno de paz.

Me sentía en Irlanda tal y como me la había imaginado muchos años antes de conocerla: verde por todas partes. Es impresionantemente bello todo lo que se puede encontrar en este país lleno de misticismo, de historia y de envidiable naturaleza. Y pensar que esto solo es una pequeña parte…

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Como no puedo dejarlos con la curiosidad de la leyenda de La Calzada de los Gigantes, enseguida se las comparto:

Cuenta la historia que hace miles de años vivieron dos gigantes: uno de sangre irlandesa llamado Finn MacCool y otro de sangre escocesa llamado Benandonner, quienes, a pesar de nunca haberse conocido, eran rivales. Un día, con afán de mostrar su fuerza e intimidar a su adversario, Finn comenzó a lanzar desde su costa, las enormes piedras en forma de columnas hasta que éstas formaron una calzada hasta la isla de Staffa, donde se encontraba el enemigo escocés.

Mientras Finn se acercaba a Benandonner, lo vio desde lejos alcanzando a distinguir que era mucho más grande que él y,  suponiendo que, por lo tanto,  sería mucho más fuerte, decidió huir. Asustado, le pidió ayuda a Oonagh, su esposa, pues estaba seguro de que el otro gigante lo iría a buscar, así  que su mujer lo vistió de bebé y lo metió en una cuna.

Furioso, llegó Benandonner preguntando por su rival y Oonagh lo recibió amablemente. Enseguida lo invitó a tomar un té y le pidió que no hiciera mucho ruido porque su bebé, hijo de Finn, se encontraba durmiendo. Al asomarse a la habitación, el escocés miró al bebé y pensó “si el bebé tiene este tamaño el padre deberá ser mucho más grande y fuerte”, por lo que, temeroso decidió salir corriendo. Mientras recorría el camino para regresar a Escocia, como precaución, Benandonner destruyó la calzada detrás de él para impedir que Finn lo siguiera.

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Pau Ocáriz

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