Las de 30 los preferimos así

Y aquí me encuentro, sentada sobre el sillón, con una cerveza al lado para conseguir inspiración para mi próximo proyecto. Mientras tanto, pienso y le digo a mi mamá que, a mis casi 30 (así les llamo a mis 29), no me arrepiento de cómo he llevado mi vida, pues al fin y al cabo he hecho lo que he querido. Cada idea loca que se me mete en la cabeza no sale de allí hasta no verse materializada. Y es por eso que he logrado viajar dentro y fuera de mi país, he conocido culturas distintas, tengo amigos en todo el mundo y he creado mis propios proyectos. Sencillamente, estoy enamorada de mi vida. Me siento satisfecha. La idea de hacer todo lo que me gusta y pensar en mí primero se debe a que cuando sea una viejita canosa y arrugada quiero mirar atrás y decir “qué increíble vida tuve”, pero para no irme tan lejos también se debe a que si hay algo que me provoca aberración es ser como esas personas grises que con el paso de los años se lamentan de las decisiones que tomaron y de lo que no hicieron en su vida. A mis casi 30, ya me llaman, de repente, “señora” (sobre todo los taxistas y “viene viene”); recuperarme de las desveladas me toma una semana (y no se diga si me pasé de copas); prefiero una buena cena acompañada de una copa de vino y de alguien que tenga una plática interesante, en lugar de una borrachera en el antro; he adoptado buenos hábitos de alimentación y ejercicio porque amo mi cuerpo y quiero llegar sana y guapísima a mis 40´s (y seguir así en las siguientes décadas); me ha quedado muy clara la importancia de ahorrar y de invertir bien mi dinero y, en pocas palabras, sé exactamente lo que quiero y lo que no. En cuestión de amores, he conocido hombres increíbles y también me he topado con verdaderos patanes, ya estuve casada sin papeles y ya no me cuezo al primer hervor. Analizo a quienes se casaron más jóvenes, a quienes ya tienen hijos y a quienes siguen como yo, para sacar lo mejor de cada ejemplo y concluyo que las mujeres que rondamos los treinta o ya los tenemos nos hemos vuelto más exigentes, pues ya no basta con  que el susodicho nos guste, tenga una bonita sonrisa y nos haga reír para que lo elijamos como pareja, hace falta más. chica.enamorada #1 Que sea un verdadero hombre. Con las buenas y malas experiencias que hemos coleccionado, las treintañeras llegamos a un punto en el que nos sentimos tan plenas con nosotras mismas que si alguien quiere acompañarnos, es bienvenido a nuestro mundo para compartir. Sí, tal cual, así que descartamos cualquier “adulto” que se comporte como niño o al cual haya que educar para hacerle ver lo que es el sentido común y así vamos tachando de la lista a los hombres infieles, posesivos, celosos, inseguros,  borregos, alcohólicos e irresponsables.

#2 Que reconozca lo que valemos. Ya hemos tenido parejas en las que la pasión se desborda al ritmo de una montaña rusa. Sin embargo, ya entendimos que esa sensación no nos llevará a nada que valga la pena, por eso queremos compartir nuestra vida o una parte de ella con un hombre sano emocionalmente, uno que sea seguro, que sepa el valor de la fidelidad y la lealtad y que sepa muy bien lo que quiere;  que no titubeé y que sea de los que saben lo que tienen y no tienen que esperarse a perderlo para valorarlo.

#3 Que sepa la importancia de tener ahorros Dicen que el dinero no importa ¡pero claro que sí importa! no se puede vivir solo de amor, si no ¿cómo se pagarían los gastos de la casa, las consultas del doctor, las medicinas, las vacaciones? El que hombre y mujer tengan sus ahorros y no vivan al tope de lo que ganan, habla de estabilidad y madurez. Así que si nosotras lo hacemos, esperamos que nuestra pareja también.

#4 Que sea competitivo A esta edad en la que ya hemos acumulado incontables experiencias de vida, en la que trabajamos y tenemos nuestras propias cosas, un hombre tiene que retarnos mentalmente, tener conversaciones inteligentes e interesantes, hacernos reír, tener la humildad de no creerse perfecto, pero saber que puede mejorar en todos los aspectos de su vida, ser protector, detallista y tener la confianza de hablar de sí mismo y de pedir también lo que necesita, contagiarnos para seguir desarrollándonos y no tener miedo a opinar distinto a nosotras.

#5 Que hable con hechos A las mujeres nos encanta escuchar palabras bonitas y eso, los hombres lo saben perfectamente y le sacan provecho. Claro, un cumplido nunca estará de más cuando es sincero. Pero llega un momento en el que más que poner atención a las palabras, una pone más atención a los hechos y es cuando una llega a adoptar la filosofía de “le duro lo que usted me cuide y le creo lo que usted me demuestre”. A los casi treinta o en toda esta década, elegir a una pareja basadas en las mariposas que revolotean en tu estómago, como cuando éramos adolescentes, ha pasado a la historia. Ya comprendimos que esto del amor es más bien una relación en la que dos crean magia con el amor propio que comparten. ryan Pau Ocariz

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4 comentarios en “Las de 30 los preferimos así

  1. A mis casi 30 años describes a la perfección lo que busco en un hombre. Después de muchas caídas, dolor y lágrimas he aprendido todo lo que aquí dices. Nuevamente gracias por compartirlo!
    Un abrazo querida Pau!
    Saludos desde Chile,

    Pía.-

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