Sin cambios no hay mariposa. De por qué dejé Dublín I

“Alguna vez en tu vida saldrás de viaje. Será el viaje más largo y más importante que harás. Será el viaje para encontrarte a ti mismo.”

Diciembre 2014

Tuve solo una semana para tomar la decisión. En mis planes no estaba volver a México, pero los últimos seis meses no han sido lo mejor. Extraño ejercer mi profesión, soñar, utilizar mi cerebro para crear proyectos y ser “alguien”. Estoy cansada de ir a las ferias de empleo y que lo primero que me pregunten antes de ver mi CV sea “¿qué tipo de visa tiene usted?”, para responder que tengo la de estudiante y que me digan que lo sienten mucho.

La vida no ha sido fácil después de que me corrieron del restaurante japonés porque no entendí bien la instrucción y no llegué a trabajar. Trabajar como niñera y vivir con la familia irlandesa en donde los niños eran malcriados me desgastó mucho. Meses después, cuando conseguí el trabajo en la escuela de inglés y comenzamos a vivir juntos, sentí que por fin todo se estaba arreglando y así parecía hasta que los desgraciados hicieron fraude con los estudiantes y los empleados y no me pagaron.

Los pequeños trabajos que he conseguido, aunque más profesionales, no me dan el dinero que necesito y no me llenan, no me hacen sentir pasión, siento que me estoy apagando. Extraño escribir y he perdido la inspiración, extraño hacer radio para mexicanos, extraño pensar en la posibilidad de poner mi propio negocio sin tantas restricciones. No me gusta estar en este país solo por ti, no es justo para ninguno de los dos y siento que ya aprendí todo lo que tenía que aprender.

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No sé dónde quedó la Paulina de antes, esa que brillaba tanto, esa de la que te enamoraste. Desde que no siento pasión, estoy triste y agregando que hemos tenido problemas de dinero las cosas entre tú y yo van de mal en peor y tú te has dado al alcohol.

Algún día, un amigo me dijo que si Dublín fuese mi destino, quizá la vida ya me hubiera mostrado señales. Desde julio me prometí que en cuanto consiguiera un trabajo bien pagado me separaría de ti. Ya no podía con lo que estábamos viviendo, pero no sé por qué permanecí, quizá era miedo al dolor de perderte. Sin embargo, lo que vi hace una semana fue la gota que derramó el vaso y esa imagen no se quita de mi mente. Me quedó claro que esto ya dio lo que tenía que dar y se acabó. La vida me está dando limones. Me duelen el alma y el corazón y creo que esta vez no puedo sola. Necesito  volver a casa,  necesito de la sabiduría y el cariño cercano de mamá, papá y de todos los míos.

El boleto de avión ya está reservado. Me despido de mi Dublín querido, tú y yo nos separamos y nuestros sueños juntos se terminan. Mi vida dará un cambio completo y yo no tengo timón.

Paulina Ocáriz

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