Sin cambios no hay mariposa. Después de Dublín II

“Las ruinas son un regalo. Las ruinas son el camino a la transformación.”

Elizabeth Gilbert.

Enero 2015

Llegué a México hace poco más de un mes y aquí voy, tratando de embonar las piezas, de cambiar las que ya no encajan y de poner algunas nuevas en el rompecabezas. Entre la que era yo antes de dejar mi país, la que me volví compartiendo mi vida contigo y la que soy ahora. He dejado algunos sueños suspendidos hasta nuevo aviso. Es decir, hasta que el corazón se sienta fuerte de nuevo. Pareciera como si estuviera sola frente a una ciudad en ruinas sin la más remota idea de cómo empezar a construirla de nuevo.

Me ha dado gusto reencontrarme con los míos en plena época navideña. Hacía dos años que no lo hacía y vaya que lo extrañaba. Nada se compara con la Navidad mexicana. Las posadas, las piñatas, los intercambios de regalos y la cena con la familia son cosas que echaba mucho de menos, como ahora pasa contigo.

Te extraño, es difícil dormir sin ti abrazándome y sin despegarte de mí toda la noche, sin el beso antes de cerrar los ojos, sin nuestra rutina de darnos las gracias el uno al otro antes de dormir. El insomnio se ha vuelto mi compañero. Ya no está tu sonrisa al ver que te he preparado el café por la mañana, ni cómo disfrutas la cena al llegar de tus clases, ya no hay con quién bailar en la cocina ni jugar a corretearnos por toda la casa.

Hace no mucho, una amiga me dijo que me permitiera ser vulnerable y todo sería más fácil. Le hice caso y el otro día sentí que se me salían los ojos de tanto llorar, parece que el mundo no entiende lo difícil que esto ha sido para mí o quizá yo no sé explicarlo. Y es que aún no asimilo todo lo que pasó, lo que vi, lo que sentí, lo que hoy soy. Si yo siento que me muero de dolor ¡no me imagino qué sentirán los que se divorcian después de varios años de estar juntos y con hijos!

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Aún dudo si la decisión de regresar a México fue la mejor. No era mi plan, tuve que decidir mi vida en una semana. Pero dentro de mi tristeza hay algo que me mantiene: “si viví del otro lado del mundo durante un año, siete meses; si trabajé de mesera, niñera, recepcionista, agente de marketing, guía de turistas, traductora, locutora y profesora de español; si me relacioné con personas de todo el mundo entero hablando otro idioma, me queda claro que cualquier cosa que me proponga es posible y aunque, por el momento, todo parezca gris, sé que mi vida va a cambiar increíblemente”.

Pau Ocáriz

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4 comentarios en “Sin cambios no hay mariposa. Después de Dublín II

  1. Hola, buenas tardes, leí tu historia en el 2014, y fb me la recuerda ahora. Me encontré con la segunda parte en 2015 y me sale del gorazon desearte lo mejor de la vida. No sé en qué parte de México estes, pero te mando un abrazo hasta tu alma. Soy una mujer de 54 años y vivo sola desde que mi hija de20 años, decidió ir a vivir a Dublín, ( hace 4) . Espero encuentres lo que realmente deseas. DTB

    • Hola Lolita, muchas gracias por tus bonitos deseos, lo valoro muchísimo y te regreso un abrazo enorme. Me imagino que extrañas muchísimo a tu hija, a mi mamá le pasó igual, pero ustedes también son felices al vernos felices. Vivo en Morelia y espero de nuevo emprender un viaje, porque cuando unoadescubre que hay más y más en el mundo, ya no se puede quedar quieta. Muchas bendiciones para ti y para tu hija!

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