Ponte Chula

Sí, estás teniendo un mal rato, los últimos días no van como tú quisieras y pareciera que el mundo entero está en tu contra. Problemas aquí y problemas allá. El corazón, el alma y el cuerpo están tristes y tratas de convencerte de que no es un sueño, mientras el tiempo transcurre irrealmente a paso de tortuga. Algo está roto, algo se fue, algo no volverá a ser lo mismo y, simplemente, te rehúsas a esa idea.

Te entiendo, no es fácil. Has tratado de contener el llanto tanto como te es posible porque la vida sigue y no puedes andar derramando lágrimas en cada rincón con los ojos de sapo, el rímel corrido y la tristeza en los ojos.

La ansiedad te acompaña y pareciera que le gusta torturarte. Tu mente viaja y te convence de que lo peor que podría pasar, va a pasarte. A tu corazón le da por latir rápido y pareciera que esos latidos retumban por todo tu cuerpo. Te invade la angustia. Sientes desesperación.

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¿Sabes una cosa? necesitas un abrazo, de esos que son de alma con alma y que te remontan a la época en que mamá te consolaba al ver que te llovían los ojos y, poco a poco, comenzabas a sentir calma profunda, como cuando ves la inmensidad del mar, como cuando el bosque guarda silencio.

También necesitas llorar, liberarte, mentar madres, pegarle a la almohada con todas tus fuerzas, desquitar tu ira, tu frustración. Gritar que estás cansada y que ya no puedes más, que la vida es injusta. Se vale. Tienes todo el derecho.

Pero después de que lo hayas hecho, ponte chula. Levántate de la cama y elige la ropa que mejor te queda, esa con la que sientes que te comes al mundo entero. Lávate la cara, maquíllate, péinate, ponte ese labial que ilumina tu cara y sal con tu mejor amiga a platicar de esas cosas que solo entre dos mujeres comprenden, de esas cosas que las hacen reír, de los sueños, de que son fuertes.

bonita

Pon chulo tu cuerpo. Come saludable y haz ejercicio. Haz que tu cuerpo te encante a ti y nada más que a ti. Dile cosas lindas a tus ojos, a tu nariz, a tu cabello, a tu abdomen, a tus piernas.

Pon chula tu alma. Sonríe,  medita, piensa positivo, estudia algo nuevo, viaja a un lugar que no conoces, júntate con personas que tengan buena vibra, que te lleven a crecer, que te apoyen, que no te permitan estancarte en el dolor de lo que te sucede. Agradece infinitamente que las tienes a tu lado y agradece las bendiciones que la vida te da cada día que pasa.

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Cuando estés teniendo un mal rato y la tristeza y el dolor te invaden se vale vaciarte de los sentimientos, pero después de eso debes ponerte chula, recordar tus sueños, y preparar tu alma para recibir todo lo que está por venir.

Porque las mejores cosas de la vida llegan cuando brillas, cuando tu energía vibra alto, cuando te abres a todas las posibilidades, cuando estás chula.

Pau Ocáriz

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Tenemos la pareja para la que nos alcanza

“Las chanclas vienen en pares y los tacones, también”, le platicaba a un amigo. Había escuchado un programa de Martha Debayle en el que se hablaba de cómo nuestra pareja es nuestro espejo y reproducía las palabras de la conductora y su invitado, Rubén González, para explicarle que si la mujer que pretendía era inestable, posesiva, celosa e insegura, no era casualidad y le cuestionaba que si él aseguraba haber aprendido las lecciones de la vida en sus relaciones anteriores y ser el hombre que cualquier mujer desearía tener, ¿por qué entonces se identificaba con una mujer tan “opuesta”?

“Siempre hay un roto para un descosido”

Constantemente escucho a las mujeres decir “todos los hombres son iguales” “es un cabrón, tenía que ser hombre” y a los hombres mencionar “todas las mujeres son interesadas” o “las tratas bien y solo te ven como amigo, mejor hay que tratarlas mal”. Todos culpan al otro de su desgracia, repiten patrones y no se quieren dar cuenta de que atraen lo que son, que esa persona con quien mantienen una relación de “amor” es su espejo y les está dando mucha información sobre lo que deben trabajar de sí mismos.

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Mi experiencia

Hace no muchos ayeres estuve sumergida en un ciclo repetitivo de patrones muy negativos a la hora de escoger pareja. Hombres celosos, inseguros con máscara de seguros, inestables, mujeriegos, con tendencia al alcohol y miedo al compromiso, de esos que desde que ves por primera vez no te puedes resistir a ellos, son seductores y te enganchan.

Al terminar la primera relación de esa etapa de mi vida, acusé al susodicho de no tener sentimientos y ser un canalla mentiroso. La segunda vez duró muy poco y no entendía por qué la vida me hacía toparme con alguien a quien, simplemente terminé considerando como una mala persona. La tercera vez, caí en depresión y comprendí que no era la vida, no era él, no eran los otros dos, era yo y si quería dejar de agujerar mi corazón, vivir en paz y elegir mejor, tenía que hacerme responsable de mí misma, de mi lado oscuro y cambiar.

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¿Qué hice?

Obviamente no fue y no ha sido fácil, a veces, esa parte no sana quiere tomar acción de nuevo y es necesario estar alerta, ser honesta conmigo misma y reflexionar. Los cambios requieren de mucho trabajo personal, tiempo, paciencia y disciplina, pero valen la pena.

Esta fue la manera en la que yo decidí “tomar al toro por los cuernos”:

1-Tomé terapia psicológica, y lei y asistí a talleres de desarrollo personal.

2.-Disminuí mi consumo de alcohol, pues me parecía una broma querer a un hombre responsable en el consumo de esta sustancia si yo no lo era.

3.-Mejoré mi autoestima, pues a pesar de que creía que era alta, me di cuenta de que había cosas que tenía que trabajar, ya que me costaba poner límites y decir que no, lo cual me impedía mostrarle a una pareja que me tenía que tratar con mucho respeto.

4.-Desarrollé mi espiritualidad y decidí hacer de la meditación algo constante, de manera que siempre estoy en contacto conmigo misma.

Dicen por allí que “si no aprendes la lección, la vida te la repite”. Si sigues estancada en el mismo patrón de hombres y relaciones destructivas, sería bueno que analizaras qué necesitas trabajar en ti para atraer personas sanas emocionalmente.
Conviértete en la persona que quieres tener como pareja y eleva tu autoestima (no tu ego). Recuerda que “aceptamos el amor que creemos merecer”.
A ti ¿para qué te alcanza?

Pau Ocáriz

Confesiones treintañeras: Y los hijos ¿para cuándo?

Llegaron los treinta y no sucedió nada drástico. La vida ha seguido su curso normal con la diferencia de que cuando me preguntan mi edad sonrío y contesto “tengo treinta”, tengo la fortuna de que mi interlocutor diga: “¿de verdad? te ves más joven”.

A pesar de que ninguna crisis treintañera ha llegado a mi vida después de mi cumpleaños, debo reconocer que, meses antes rondo por mi cabeza todo ese rollo de la maternidad. Ya saben, nunca falta la amiga que te dice “es increíble tener hijos, ya deberías animarte”, a lo que respondo “seguro que es divino, pero deja alcanzo el equilibrio financiero al que quiero llegar, cumplo algunos objetivos profesionales, tengo una relación estable y quizá hablamos de eso. Ah sí faltó mencionar  el viaje a Australia o de vuelta a Europa que también tengo pendiente”.

Sinceramente, en este momento de mi vida soy muy feliz sin hijos y pensarlo aún no me provoca emoción, pues todavía tengo planes antes de dar vida. Soy de la idea de que si decido, con mi pareja, traer al mundo a un ser humano quiero traerlo en las mejores condiciones posibles:  cada uno completamente pleno, una relación en muy buenas condiciones y una capacidad económica para cubrir todo lo que requiere una persona.

Sin embargo, cuando una tiene treinta o se acerca a la edad, a muchas nos comienzan a llegar a la cabeza pensamientos tales como: “solo tengo cinco años para embarazarme y no tengo pareja”, “¿y si el siguiente hombre que elija como novio, no es el definitivo? Quizá voy a echar a perder mi tiempo para elegir a alguien con quien sí puedo pensar en hijos”,  “¿en verdad quiero tener hijos o es solo la presión social?”, “¿qué pasa si no los tengo?”, “si cerca de los 35 aún siento que no he encontrado a alguien con quien formar una familia, puedo congelar mis óvulos o quizá podría ser mamá soltera”.

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En verdad que si nos dejamos llevar por la presión que nosotras mismas nos ejercemos, esto puede convertirse en una pesadilla, sobre todo si no se tiene bien claro lo que se quiere. En mi caso, por algunos meses todos estos pensamientos estuvieron retumbando en mi cabeza, lo cual me obligó a reflexionar al respecto y analizar si  esa voz interna que apareció estaba exagerando, era normal o tenía toda la razón.

El mundo nos marca un estilo de vida ideal que deberíamos seguir. Es simple: naces, creces (vas a la universidad, trabajas, te enamoras, te casas), te reproduces y mueres. Sin embargo, lo que hace interesante las cosas es que no necesariamente debemos hacer lo que dicta el mundo. Cada quién puede seguir su vida de la manera que mejor le parezca, somos libres.

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Hoy en día, habemos muchas que no encajamos con esa vida “ideal” que nos han presentado y  ser diferente es lo que genera el conflicto. Pero ¿qué caso tiene seguir con lo establecido si no vas a ser feliz?

Como soy de las que, a pesar de mis treinta años, aún no estoy segura de si quiero hijos o no, para dejar de atormentarme con todo esto, decidí una cosa muy sencilla, pero difícil de asumir: “que pase lo que tenga que pasar”. Así es que opté por vivir el presente, dejando de preocuparme si la pareja que tengo será el papá de mis futuros hijos y dejando de imponerle ese papel, simplemente dejando que todo fluya. Dicen que “cuando te toca, aunque te quites y cuando no te toca, aunque te pongas”.

Y si no me toca tener hijos, tengo una vida demasiado feliz y llena de sueños para acabármela yo solita, rodeada de amigos y de gente que amo y que me ama.

Pau Ocáriz

 

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Confesiones treintañeras: ¿en qué momento se me ocurrió poner mi propio negocio?

“Habrá quienes no crean en tus sueños. Lo importante es que seas tú quien creas en ellos”.

 

“Paulina, ten paciencia” me dice mi papá más o menos una vez al mes, cada que me siento  en su escritorio y le digo que estoy  desesperada, que ya fue mucho tiempo (6 meses) y que no veo que las cosas salgan tal y como las quiero. Efectivamente, la paciencia no es mi don más explotado.

Lo sé, los expertos dicen que no comienzas a ver las utilidades de tu negocio hasta después del año de haberlo emprendido y te cuentan que es difícil, pero no te cuentan con lujo de detalle esta última parte. Hace dos meses estaba tan estresada de no ver ganancia y tener que volver a invertir todo que, de pronto, me di cuenta que tenía una contractura en la quijada tan fuerte que el solo tocarme la cara dolía. Fue allí cuando me di cuenta que estaba dramatizando un poco mi situación.

Realmente no me falta nada, tengo que comer, donde vivir, dinero para hacer ejercicio y para salir de vez en cuando, pero claro, ya no tengo un salario seguro ( y bajo). Sin embargo, por más que escuches que ser emprendedor requiere de paciencia, sacrificios, minuciosa planeación y muchísimo valor, nunca lo entiendes hasta que no lo eres.  

Sin embargo, me lancé al abismo. Cuando regresé a México, sanar de la depresión por la que estaba pasando me requería mucho apoyo de amigos y familia, así que decidí quedarme en Morelia, mi ciudad, y buscar un empleo que, simplemente, me ayudará a distraerme. Pasó el tiempo, sané, recuperé mi alegría y se fue la depre por amor, pero llegó la depresión por los salarios tan bajos (En Dublín me pagaban algo así como 16 mil pesos solo por ser recepcionista), por las escasas  vacaciones (en Irlanda dan 30 días al año) y por las condiciones laborales que no son tan buenas comparadas con las de otros países. Fue así que decidí renunciar a mis empleos  (con un poco de insistencia de mi papá) para seguir mis sueños y abrir mi propio negocio.

Muertos de miedo, mi amigo Rodri y yo nos asociamos para rentar una casa e instalar las oficinas. La pintamos, nuestros papás nos echaron la mano en todo lo que pudieron para que la casa quedara presentable y nuestro sueño comenzó a hacerse realidad.

Se escucha increíble ¿no? pues así de increíble fueron nuestras caras cuando mandamos pulir el piso y tuvimos que pagar cuatro mil pesos, cuando comenzaron a llegar las facturas de la renta, del teléfono, de la luz, cuando debimos surtir lo básico para que una oficina funcionara.

Y eso no ha sido lo único increíble, puesto que tuve que dejar ciertos lujos que me daba cuando tenía un salario seguro como planear las vacaciones de verano, ahorrar para un nuevo coche,  comprarme ropa o salir a cenar cada fin de semana con mis amigas. Incluso he optado por caminar una hora diaria, entre muchas otras razones más, para economizar en gasolina porque mi carro es de seis cilindros y no es muy barato mantenerlo.

Mis amigos, en ocasiones me miran con cara de “what”, intentando entender si en verdad mantener vivo un negocio puede ser difícil, sin embargo, me apoyan cuando les digo que vayamos al lugar más barato de Morelia a tomar un café ¿y qué decir de mi familia? son los primeros en apoyar cada una de mis locas ideas .

Pero tengo que confesar que,  en ocasiones mi vocecilla interna, esa a la que la paciencia no le llega, me dice: “Paulina ¿en qué momento se te ocurrió irte por el camino más difícil?”, “¿y si fracasas?”,  “¡qué oso lo que piensen los demás!”, “¿y si nunca puedes? ¿y si se va todo al carajo?”. Por fortuna llega al rescate mi propia luz y elijo ocuparme en lugar de preocuparme. Al final de cuentas, si algo no llega a salir exactamente como estaba planeado, algo aprenderé y siempre se puede volver a intentar. Decía Winston Churchill que “el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”.

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Uno de los días en los que me dolía horrible la quijada, me encontré con un artículo de Playground que me llamó la atención. El artículo hablaba sobre NETFLIX y sobre el secreto de su éxito, pero hubo algo que llamó más mi atención y fue la fecha de su lanzamiento. NETFLIX se lanzó en 1997 como un servicio de alquiler de películas por correo. Durante los primeros años, dice la nota, los analistas pronostican que sería un fracaso. Es más, en 2005, Michael Pachter, analista financiero para Wedbush Morgan Securities llegó a decir que era un “pedazo de mierda sin valor alguno gestionado por gente muy maja”.

Han pasado casi veinte años para que esta empresa esté posicionada en el lugar en el que está y yo llevo seis meses. No cabe duda que todo es cubrir necesidades, tener buenas ideas, planear y ser persistente. Es bien difícil,  sin embargo, no puedo ocultar mi alegría cuando sé que puedo organizar el tiempo a mi manera.  Siento mariposas en la panza todos los días porque me apasiona lo que hago y porque mi creatividad no tiene límites por la misma razón. Ya no me quejo de lo que tengo que hacer,  ya no tengo un jefe al cual pedirle permiso. Soy yo la que decido y la que se pone sus propios límites. Ahora todo es creado por mí y es para m y confío más en mí misma. Es difícil emprender, pero al final de cuentas dicen que lo que vale la pena toma su tiempo y, para mí, a pesar de los sacrificios,  ya está valiendo la pena, de eso se trata la vida.

Pau Ocáriz

Mi Verdad

Si una mujer sana, toda una generación entera de mujeres, sana.

Yogui Bhajan

Hoy por la mañana platicaba con un amigo acerca de lo que uno puede llegar a cambiar en un año. Él me decía que ahora es una persona totalmente distinta y yo le comentaba algo similar.

Tuve que vivir momentos difíciles para llegar hasta donde estoy ahora, para sentirme como me siento hoy. Hace un año, cuando pasaba por la depresión de haber terminado mi relación de pareja y de regresar de Dublín, lo único que sabía era que el tiempo lo curaría todo y que iba a salir de esa. Así fue que me comprometí conmigo misma a escarbar en cada rincón de mi ser para descubrir por qué me sentía tan vacía, por qué llevaba ya varios años involucrándome en relaciones tóxicas, por qué tomaba más de la cuenta los fines de semana, por qué estaba tan harta de todo y nada cambiaba.

Hoy ya no soy la chica que se la vive de antro cada fin de semana o la que tiene que ir a todas las fiestas “nice” de la ciudad. Tampoco soy más la chica que gasta toda su quincena en ropa, maquillaje e imagen personal, ni la que se clava con hombres coquetos, borrachos, o conflictivos. Hoy ya no me siento vacía y hoy he aprendido a poner límites y a valorarme. Pero esto no fue de la noche a la mañana y aún así, cada día sigo trabajando en mi interior más y más.

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De acuerdo a esto que les platico, soy total creyente de que atraes lo que se parece a ti y el destino me topó con Coral Mujaes. Al leer mi post Alma Gemela en el muro de uno de sus amigos, me contactó, platicamos un poco acerca de lo que hacíamos, por qué lo hacíamos y sobre los proyectos de cada una. Además, nos hicimos buenas amigas. La admiro un montón, es de esas personas que tienen un magnetismo increíble y que te empujan a hacer las cosas y a luchar por tus sueños. Ella tuvo bulimia hace algunos años y tenía otras adicciones, pero se recuperó ¡cómo no admirar a alguien que se aferró a tener una vida mejor!

Ahora tenemos un sueño en común y es el que muchas mujeres nos acompañen al taller que Coral dará en mi ciudad, Morelia, el próximo 19 de marzo llamado “Mujeres, Comida y Espiritualidad”. Y para que la conozcan, comparto uno de los post que más me gusta de ella, pues en él encuentro mucha fuerza y valentía.

Pau Ocáriz

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Confesiones treintañeras: 3 razones para no tener novio.

Tengo 29 años y, en pocos meses, seré una orgullosa y feliz treintañera. Sin embargo, como suele sucedernos a los que atravesamos el tercer piso, últimamente me pasa que he comenzado a  reflexionar meticulosamente sobre cada aspecto de mi vida: lo que creo que he hecho mal, lo que creo que he hecho bien, lo que debería cambiar, lo que quiero, lo que ya no quiero  y entre tanto analizar, también me ha dado por cuestionar todas mis creencias, muchas de ellas relacionadas con las relaciones de pareja.

Sinceramente, he sido muy noviera. Desde mis 13 años hasta el día de hoy he tenido ocho novios. Con muchos de ellos he tenido relaciones sanas e increíbles, por lo que sé lo que es que dos personas se acepten, se respeten y se amen. Sin embargo, en los últimos años (inconscientemente) me dio por experimentar todo lo opuesto, así que, después de haber experimentado de todo un poco he entendido que una vida tranquila y “aburrida” es mucho mejor que una llena de dramas. Eso me ha llevado a varias determinaciones, por ejemplo, si considero que un hombre no me trata como creo que lo merezco,  se lo digo y, si persiste en su conducta,  automáticamente, me alejo de él. De igual manera, para decidirme a comenzar una relación con alguien no basta con que me guste y sienta mariposas en la panza, ahora sé que debo darme el tiempo de conocerlo más y de idealizarlo menos.

Este intenso análisis de mi vida, coincidió con un fenómeno bastante peculiar. Mucha gente a mi alrededor comenzó a hacerme preguntas sobre las razones por las cuales no tenía pareja. “¿Pau,  no has considerado que ya es tiempo de tener una relación?”, “Pau ¿no te da miedo quedarte sola y no casarte?”, “Pau, ya pasó más de un año, supéralo.  Deberías darte ya una oportunidad”.

Tengo que confesar que la opinión de los demás me hizo cuestionar mis creencias y a pensar en la posibilidad de estar equivocada con respecto a mi decisión de no querer un novio en este momento. “Quizá soy rara o ¿no habré superado ya mis traumas de la infancia?”,  “tal vez son los traumas nuevos…¿estoy traumada?”,  ¿o sí soy muy muy muy rara?”, me dije a mí misma, pero luego recordé  que tengo cientos de amigas y amigos aquí en México y alrededor del mundo que rondan la misma edad  y no siguen al pie de la letra con el mandato social.

 

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Fue entonces que empecé a sentirme bastante incómoda y como ya sabrás, “lo que te choca te checa”. Sentía un peso en el corazón y,  como suele suceder cuando hay algo que me causa tensión, aparecieron mis achaques: colitis, gastritis, dolor de cabeza, dolor de espalda y ganas de llorar. Algo andaba mal, pues el cuerpo grita lo que el alma calla y me estaba diciendo que aún había basura emocional adentro, así que me conecté conmigo misma durante varios días y, después de una semana de sentirme mal, por fin di con la causa y me sentí libre. De esta manera es como te comparto mis 3 razones para no tener pareja que, estoy segura son las mismas que las de muchas mujeres:

#3 Quiero disfrutar de mí misma

Luego de dieciséis años de tener novio tras novio (con breves descansos no mayores a 9 meses) y un año de separarme de alguien con quien viví 10 meses y de atravesar por un proceso de duelo en el que aprendí  muchísimo de mí misma, debo decir que me encanta disfrutar de mi soledad o, mejor dicho, de mi propia compañía. Me encanta darme el tiempo de leer todos los días, de estudiar una especialidad, de hacerme cargo de mi negocio, hacer ejercicio, meditar, escribir en mi blog, escribir mi libro, crear nuevos proyectos, disfrutar de mi familia y amigos, quedarme en casa de ociosa si quiero y seguirme conociendo más profundamente. Digamos que me encanta esta etapa porque quiero estar sola y conocer bien a mi nueva yo, disfrutarla y consentirla sin pensar, por el momento en alguien más.

#2 He decidido elegir a mi próxima pareja conscientemente.

Es decir, que no quiero elegir a mi compañero solo por sentir mariposas en la panza o elegirlo con mi niña herida. Prefiero una relación que inicie tranquilamente, en la cual él y yo nos dimos el tiempo de conocernos como amigos, sin poses, no una relación que surja apasionadamente y se vuelva una montaña rusa o se extingan las mariposas y dudemos de si se ha acabado el amor. Para mí, la percepción de novio ha cambiado. No necesito un novio para ser feliz, para que llene mis vacíos o para decirle al mundo que alguien me ama. Yo decidiré ser la compañera de alguien porque complementa y le aporta a mi vida y porque me sentiré libre de ser yo a su lado y viceversa.

Y la principal razón es:

#1 NO ESTOY LISTA

Lo escribo con letra mayúscula porque me sentí liberada cuando pude reconocerlo. Me causaban tanta presión las opiniones de la gente acerca de que ya debería salir con alguien o animarme a tener una pareja (como si elegir una pareja fuera elegir zapatos), que comencé a tratar de convencerme de que debía intentarlo, lo cual empeoró las cosas, porque, como decía Carl Jung  “lo que niegas, te somete y lo que aceptas te transforma” y allí estaba yo odiando cada invitación de algún hombre para salir y enojándome cada vez que algún pretendiente me buscaba, simplemente para platicar y, por otro lado, pensando que ya debería darme la oportunidad porque si los demás me lo decían, seguramente tendrían algo de razón.

Sin embargo, en el momento en el que acepté mi miedo y vulnerabilidad y me traté con cariño, acepté que no estoy lista, que aún tengo cosas qué sanar y que voy a mi ritmo. Cualquiera que haya vivido con un alcohólico sabrá que repararse toma su tiempo.

Por otra parte, reafirmé mi creencia de que uno no atrae lo que quiere, sino lo que uno es y que si quiero a un hombre a mi lado tal como lo tengo descrito en mi cuaderno de pensamientos, debo convertirme en lo mismo y yo, aún sigo sanándome. Tengo días de gran alegría y creatividad y en los que me siento la dueña del  mundo y tengo otros días en los que pago el precio de un intenso dolor temporal a cambio de trabajar en sanar las heridas que aún siguen abiertas, porque quiero ser la mejor versión de mí misma.

 

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Pau Ocáriz

 

31 lecciones aprendidas este 2015

Cada año que se va es un ciclo que se cierra y cuando los ciclos terminan, podemos encontrar un montón de aprendizaje.

Se va un 2015 lleno de sorpresas, de personas nuevas, de estabilidad, de retos y de sueños que comienzan a concretarse, así como de algunos momentos difíciles, pero llenos de introspección. Les comparto lo que yo aprendí en este año que está llegando a su fin:

1.-Es de fuertes aceptar ser vulnerable y pedir ayuda cuando la necesitas.

2.-Una vida libre de drama y “aburrida” es realmente, grandiosa.

3.- Con el tiempo y las experiencias entiendes que la vida te brinda exactamente lo que tú le das, atrae hacia ti lo mismo que llevas por dentro y siempre te da señales, por eso debes estar siempre atento, para ver y escuchar con el corazón. También entiendes que siempre, de algún modo, la vida te ofrece muchos abrazos y, si no te resistes, todo fluye y es allí cuando se vuelve magia.

4.- Ayuda a alguien cada que puedas, siempre y cuando no ponga en riesgo tu bienestar emocional.

5.-He descubierto que cuando vivo aquí y ahora, dejo de atarme al pasado y de preocuparme por el futuro. Soy feliz.

6.- La vida nunca te quita algo, sin tenerte preparadas sorpresas maravillosas siempre y cuando hayas aprendido la lección.

7.- Al cuidar tu mente, cuerpo y espíritu, te dices a ti misma que te amas.

8.-Las mejores relaciones son las que comienzan en calma.

9.-Escucha y confía en tu intuición, ella tiene las respuestas.

10.-“Si le interesas a alguien, no tendrás dudas”, si alguien que te interesa parece que no está disponible, es que no está disponible.

11.-No comiences una nueva relación si aún no has sanado la vieja o si la persona que te interesa, no lo ha hecho.

12.-Deja de intentar salvar o rescatar a alguien. Para eso existen los psicólogos.

13.- “Todo lo que ahora tenemos es lo que necesitamos”.

14.-El amor no se busca. El amor siempre ha estado allí. Al elegir pareja, asegúrate de que sea para compartir amor. Encárgate de llenar tú sola tus vacíos en lugar de andar buscando quien lo haga. Tu felicidad y bienestar son tu responsabilidad, no de los demás.

15.-Entre más me amo a mi misma y más sana esté emocionalmente, atraigo personas iguales a mi vida y más fácilmente me alejo de las personas tóxicas.

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16.- En el silencio, podrás escuchar lo que tu alma y corazón te quieren decir. La meditación cambia tu vida.

17.-Aunque a veces las noticias nos dicen lo contrario, hay mucha gente de buen corazón en el planeta.

18.-Si tienes problemas contigo misma, los tendrás siempre con los otros.

19.- “Como tratas a los demás es como te sientes en el interior”. Las personas que tratan mal a los demás, tienen escasez de amor.

20.-Eres lo que piensas y lo que crees. Si deseas que algo suceda, es tan sencillo como creértelo.

21.-Agradece todo lo que tienes, desde tu casa, tu cama, lo que comes a diario y verás que la magia empieza a aparecer.

22.- “Suelta el deseo de tener la razón, aunque la tengas”, eso te traerá mucha paz.

23.-Alejarse de personas tóxicas y poner límites a los demás es también una muestra de amor propio.

24.-Todas las crisis son oportunidades para crecer. El dolor trae consigo aprendizaje.

25.- Cuando enfrentas lo que te da miedo,  te das cuenta que eres imparable.

26.- Si tienes que forzarlo, probablemente no va a salir de la mejor manera. Deja que las cosas fluyan.

27.- Cuando eres consciente de lo que vales, los demás también se dan cuenta.

28.-Ser emprendedora no es nada fácil, tienes que esforzarte mucho y verás que, en un principio no hay utilidades y si quieres ganar más en tu negocio, debes invertirle más, pero vale la pena.

29.- “Si te choca, te checa”. Los demás son nuestro reflejo.

30.- Si ya no vibras con cierta gente o con ciertas actividades o lugares, no hay necesidad de que permanezcas en eso. Suéltalo. Aléjate.

31.- Cuando sueltas aquello que llevas cargando y comienzas a viajar ligero, eres libre.

Si estamos bien, vamos a contagiar a los que nos rodean. Les deseo un 2016 lleno de bienestar.

Pau Ocáriz